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LO QUE NOS DUELE


 LO QUE NOS DUELE

     Muchas veces, cuando nos preguntan ¿qué te duele?, ¿qué te molesta?, ¿qué te genera angustia?... Ante estas preguntas la mayoría de veces no sabemos que contestar, porque vivimos en  un mundo que ignora que esta ignorando, que evita enfrenarse a los problemas por el esfuerzo que esto conlleva, debido a las grandes comodidades que se han ido inventado a lo largo de todos estos años, desde una simple llama de fuego, hasta un avión. Esto nos obliga a hacer una introspección para preguntarnos esa cuestión que nos permita saber lo que queremos y lo que no, nuestras ideas, los sentimientos que nos provoca cada acción de la vida cotidiana, lo que podemos cambiar, la gente que tenemos alrededor... nos permite conocernos; y esa gran cuestión es: ¿Qué nos afecta realmente?

    Esta cuestión nos hace replantearnos si realmente hacemos caso a nuestras emociones, o simplemente seguimos adelante sin cuestionarnos la vida, viviendo en un mundo prediseñado por robots, sin la necesidad de detenernos y pensar en lo que realmente nos afecta. Sin embargo, ignorar lo que sentimos no hace que desaparezca, al contrario, lo deja crecer en silencio. 

    Cuando empezamos a analizarlo de una manera profunda y honesta, nos damos cuenta de que realmente nos molestan una gran variedad de cosas de este mundo donde todo aparenta ser perfecto, algunas pequeñas y cotidianas , otras más profundas y difíciles. 

    Algunas de ellas pueden ser la falta de empatía de la gente que te rodea, la presión social que te obliga a tener un aspecto concreto para encajar en esta sociedad impidiendo a su vez el poder expresar lo que sentimos para no ser juzgados (esto también hace que nosotros mismos los juzguemos), la falta de comunicación entre las personas debida a varios factores como las nuevas tecnologías o el exceso de responsabilidades de la vida cotidiana, o en un nivel más general podemos encontrar aspectos del mundo que todos los días sin darnos cuenta nos generan angustia como es el caso de la falta de sitios públicos y su descuido, la discriminación en los colegios, el sistema educativo y la presión excesiva y discriminatoria que provoca, la discriminación a otras culturas... 

    Pero no solo nos puede provocar desagrado aspectos que podemos ver en nuestra vida cotidiana, hay otros aspectos controlados por personas externas a nuestra propia rutina los cuales ignoramos frecuentemente, como es el caso de la violencia de género, los bajos salarios, la falta del cuidado de la Tierra, la desigualdad entre países (algunos muy ricos y otros extremadamente pobres), el uso del poder para engañar y dirigir a la población según intereses particulares... Entro otras muchas imperfecciones del mundo, las cuales solo seremos capaces de verlas si estamos dispuestos a abrir los ojos, y a enfrentarlas. Solo así podremos vivir de manera libre, en armonía con la sociedad y felices, que al fin y al cabo es el propósito de la vida humana. 

    Por ello debemos dejar de ser seres ignorantes, para poder ser capaces de cambiar lo que realmente nos molesta. Si realmente queremos una sociedad libre y fuera de injusticias debemos empezar por esta compleja actividad de introspección, a través de la escritura de un diario emocional; y esta será la única forma de dejar de normalizar aquello que no es normal. Es hora de que dejemos de aparentar y empecemos a construir este mundo que tanto soñamos, para dejar de caminar en un mundo prediseñado. 

    ¿Estamos listo para dejar de ser ignorantes de nuestras propias emociones ?  

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